La potencia contratada es uno de los conceptos peor entendidos de la factura eléctrica. Y, sin embargo, es donde más fácilmente puedes ahorrar — porque es un coste que pagas todos los meses, lo uses o no.
¿Qué es exactamente la potencia contratada?
La potencia contratada es la cantidad máxima de electricidad que puedes usar simultáneamente, medida en kilovatios (kW). Si intentas usar más de lo contratado, salta el limitador automático del contador (lo que coloquialmente llamamos "saltar los plomos").
Funciona como una autopista: si contratas 4 kW es como tener 4 carriles. Cuando pasan más coches (consumo) de lo que cabe, hay atasco — y en este caso, el "atasco" se traduce en corte temporal del suministro.
¿Cómo aparece en mi factura?
En tu factura encontrarás una línea llamada "Término fijo de potencia" o "Potencia contratada". Está expresada en kW (típicamente 3,45 kW, 4,6 kW, 5,75 kW…) y multiplicada por un precio en €/kW al año, prorrateado al mes.
Por ejemplo, si tienes 5,75 kW contratados y el precio es de 35 €/kW al año, pagarás aproximadamente 16,80 €/mes solo por tener esa potencia disponible — independientemente de si la usas o no.
¿Cuánta potencia necesito en mi casa?
Depende de los electrodomésticos que puedas usar simultáneamente. Como referencia aproximada:
3,45 kW: hogar pequeño, consumo moderado
Suficiente para una vivienda con vitrocerámica, frigorífico, lavadora y algunos electrodomésticos pequeños, pero no usados todos a la vez. Adecuado para pisos pequeños, viviendas de uso ocasional o personas que viven solas.
4,6 kW: hogar medio
Permite tener encendidos a la vez varios electrodomésticos grandes (lavadora + horno, por ejemplo) sin saltar los plomos. Es la potencia más habitual en hogares de 2-4 personas con uso normal.
5,75 kW: hogar grande o con aire acondicionado
Cuando hay aire acondicionado central, vitrocerámica de inducción, calentador eléctrico de agua o varios baños con calentadores eléctricos, conviene esta potencia para evitar saltos de plomos en verano.
6,9 kW o superior: hogares con bomba de calor o coche eléctrico
Las bombas de calor para climatización requieren potencias altas. Si además tienes un cargador para coche eléctrico, suele ser necesaria una potencia mínima de 6,9-9,2 kW.
¿Cómo saber si tengo más potencia de la que necesito?
Tres señales de que tienes potencia sobredimensionada:
Señal 1: Nunca te saltan los plomos
Si llevas años sin que se corte la luz al juntar electrodomésticos, es muy probable que tengas más kW de los necesarios. Los saltos ocasionales (1-2 al año, en Navidad o cuando vienen invitados) son normales y no exigen subir potencia.
Señal 2: Compraste hace años sin reflexionar
Muchas familias contrataron 5,75 kW o más sin necesidad real, simplemente porque era la opción que ofrecía la comercializadora. Si nadie revisó la potencia desde la primera contratación, hay altas probabilidades de que sea revisable.
Señal 3: Tu instalación tiene certificación moderna
Las viviendas con certificado eléctrico de los últimos 10-15 años suelen tener instalaciones eficientes con electrodomésticos de bajo consumo (clase A++). Estas casas pueden funcionar con potencias inferiores a las habituales.
¿Cómo bajar la potencia contratada?
El proceso es sencillo y normalmente sin coste, aunque depende de la zona y la distribuidora:
1. Solicitarlo a tu comercializadora
Llamas o envías mail a tu comercializadora indicando la nueva potencia que quieres contratar. Ellos lo tramitan con la distribuidora.
2. Coste del trámite
Bajar potencia tiene derecho a hacerlo gratis una vez al año. Si necesitas hacerlo más veces o subir y bajar varias veces, hay tarifas asociadas. La primera bajada anual es siempre gratuita.
3. Programación del Interruptor de Control de Potencia (ICP)
El ICP es el dispositivo que limita tu potencia. La distribuidora lo reprograma de forma remota — no es necesario que vaya un técnico a tu casa salvo que tengas un contador antiguo.
4. Tiempo de aplicación
El cambio se aplica entre 5 y 15 días tras la solicitud. Verás la nueva potencia en tu siguiente factura.
Riesgos de bajar demasiado
Si bajas la potencia más de lo razonable, te encontrarás con cortes frecuentes de suministro al usar varios aparatos a la vez. Para evitarlo, antes de bajar conviene hacer dos cálculos:
Suma de consumos simultáneos máximos: ¿qué aparatos podrías tener encendidos a la vez en un día normal? Suma sus potencias unitarias y verifica que no superan la potencia que vas a contratar.
Casos extremos previsibles: ¿qué aparatos enciendes los días de pico (cocinar el día de Navidad, planchar mientras lavas y cocinas, calentar agua mientras hay aire acondicionado)? Asegúrate de que tu nueva potencia los soporta o asume que esos días tendrás que escalonarlos.
El método del análisis de factura
La forma más segura de saber si puedes bajar potencia es analizar tu curva de consumo real. Las distribuidoras registran cada hora cuánta potencia has consumido. Con un análisis de los últimos 12 meses se puede ver:
- Tu potencia máxima registrada
- Cuántas veces has llegado cerca del límite contratado
- El margen disponible
Con esos datos, recomendar la potencia óptima es simple. Sin esos datos, es una apuesta — y bajar de más implica cortes molestos. Por eso el análisis de factura es el primer paso, no el último.
Datos rápidos
- La potencia contratada es un coste fijo: la pagas mensualmente la uses o no.
- Bajar 1 kW de potencia ahorra entre 40 y 70 € al año.
- Tienes derecho a una bajada de potencia gratuita al año.
- El cambio se aplica en 5-15 días sin necesidad de visita técnica.
- Las potencias más comunes en hogares son 3,45 kW, 4,6 kW y 5,75 kW.